CANTO A EXTREMADURA

Extremadura errante, huérfana de pan y pródiga en memorias,
la que sachó la tierra entre canchales para arrancar sustentos,
me produce pesar recordar los lamentos
de las gentes de antaño soldadas a sus norias.
Extremadura pródiga en hombres y mujeres, ¡emigrantes hambrientos!,
que dejaron baldíos sus campos y costumbres para labrar la historia
allén de las fronteras que, sin echar raíces sus sentimientos,
cambiaron los pasados de sudor y miseria por presentes de gloria.
Extremadura pobre, que pasó tantos años de sus hijos desierta,
que escribió con coraje y sudor las proezas,
la historia de conquistas con soledades cubierta.
Sus hijos retornaron abrazando riquezas,
con los ojos nublados traspasaron la puerta
de sus casas, vacías de memoria y henchidas de tristezas.